Rumbo al 24: La forma de elegir

Pasado el domingo 27 de octubre nos hemos quedado con dos opciones rumbo a la presidencia; por un lado la fórmula Martinez – Villar y en el otro la fórmula Lacalle – Argimón.

La papeleta que vamos a depositar ese día será tan escueta como eso, la foto de la fórmula y no mucho más.

Esa elección de papeles debería ser la punta del iceberg, es decir, detrás de ese binario simple se encuentra una compleja decisión para todos. De eso voy a hablar hoy, del proceso que hasta el 24 vamos a vivir todos al mismo tiempo.

A los decididos desde el sentimiento y la convicción militante creo que deberíamos recordar una frase de Borges que dice: “Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”. ¿Qué quiere decir esto? Primero que tanto lo bueno como lo malo se encuentran siempre en las partes, es decir, es imposible que todo lo malo esté de un solo lado. Lo segundo es que piensen a la hora de defender su elección como si la misma ya estuviera en el gobierno. Para ejemplo un Sendic.

A los que dudan, y especialmente dudan desde el Batllismo, saber que no existe en ninguno de los dos lados el ideal que nos es dado, por lo cual debemos crear nuestra propia escala de principios políticos, morales, republicanos y levantar las fórmulas como esas placas viejas y ver a trasluz hasta los huesos.

A todos, el 25 de noviembre las cosas van a seguir como siempre. Muchos hondamente dolidos porque su elección no haya salido, otros eufóricos. Otros, los vivos de siempre, frotándose las manos por el botín obtenido y también estarán aquellos que sientan la responsabilidad para con el país como horizonte. Éstos deberían sentir la preocupación y el agobio por el trabajo, el miedo a fallar y a defraudar. Sin importar en qué partido se encuentren.

¿Qué será entonces lo definitorio al momento de elegir presidente? ¿Personas, ideas, formas, bailes, colores?